Chiostro di Santa Maria in Strada

Esta parte de Monza, en conexión con la carretera que conducía a Milán, fue en el siglo XIV el lugar privilegiado para el establecimiento de conventos y hospitales, entre ellos el complejo agustiniano de Santa Maria in Strada. A pesar de su pequeño tamaño, el convento es un típico ejemplo de la arquitectura conventual de las órdenes mendicantes: cuatro bloques encierran el claustro, centro de la vida religiosa monástica, recientemente restaurado. Cada edificio albergaba diferentes funciones, dispuestas según una regla: un lado está ocupado en su totalidad por la Iglesia que se asoma a la carretera de manera independiente, mientras que en el lado perpendicular a ello se albergaban las zonas comunes, la sala capitular y refectorio, y los otros lugares del trabajo y de la residencia.